martes, 10 de enero de 2012

Cierre de la asignatura


Con las entradas anteriores he pretendido hacer una recogida de los conocimientos con los que me he quedado durante el transcurso de la asignatura, así como las reflexiones personales que me han provocado. Todo ello relacionado con diferentes vídeos, canciones y cuentos, que he considerado que también hablaban del tema que quería desarrollar. 

A modo de evaluación de la asignatura, quisiera decir que me hubiera gustado hacer otro tipo de clases, puesto que somos un grupo que no participa mucho, y creo que no hemos sacado todo el provecho que podríamos haber sacado, puesto que el tema da mucho de sí. Por otro lado, los trabajos propuestos me han parecido correctos, puesto que suponían salir a la realidad y trabajar con personas, y por lo tanto, hacerlo más real. 
Finalmente, decir de que, a pesar de que nos quejamos muchas veces de que eran muchas lecturas y muchas impresiones, creo que es material que nos será útil para trabajos posteriores, y que a nivel personal, me ha parecido una buena manera de trabajar el hecho de poner disponer de estos textos.

lunes, 9 de enero de 2012

Un cuento sobre la interdisciplinariedad

Los campesinos desunidos

Érase una vez una comunidad campesina en lo alto de un monte. Aquel año, la cosecha de café fue excelente y cada familia logró recoger una buena cantidad de café. Cuando llegó el tiempo de llevarlo a vender, cada uno de los cincuenta vecinos del poblado, salió por su cuenta a venderlo.

Consiguieron un buen precio en el mercado. Cada uno guardó su plata lo más escondida que pudo, y después de hacer unas compras, regresaron a sus casas.

En el camino, detrás de unos arbustos, estaban escondidos tres ladrones, que iban robando uno a uno a todos los campesinos que regresaban a sus casas. Al llegar a su comunidad, el hombre más viejo de los alrededores, que estaba sentado en la puerta de su casa les preguntó:

- ¿Qué les pasa, compañeros? Esta mañana cuando salieron a vender el café iban con la cara sonriente, y ahora, regresan tristes y apaleados.

Uno de los campesinos le respondió;

- Todo marchaba bien. Conseguimos una buena ganancia por el café, pero al regreso, tres ladrones nos han robado todo lo que cargábamos.

Y el viejo, con voz brava, les dijo:

- ¡Pero cómo es posible, si vosotros sois cincuenta y ellos eran tres!

Y le contestaron:

- Muy sencillo, hermano. Ellos eran tres, pero estaban unidos; nosotros, sin embargo, somos cincuenta, pero estamos desunidos.

Y aquel año, en aquella comunidad, se siguió pasando necesidad.

He elegido este cuento para trabajar un aspecto que hemos visto en el aula, no como tema central, pero es una de las cosas con las que me quedo tras haber acabado el curso: la interdisciplinariedad.

Como sucede en el cuento, un “equipo” de tres personas pudo ganar a uno de cincuenta simplemente por el hecho de estar unidos, es decir, no importaba cuantos eran en cada equipo si todos iban a una y estaban bien organizados.

En la universidad hacemos trabajos en grupo, nos hemos de poner de acuerdo, ha de haber una organización y coordinación entre sus miembros, y hemos de estar todas de acuerdo en lo que hacemos. Pero lo que está claro es que siempre trabajamos con gente que conocemos, y con la que tenemos cierta afinidad, por lo que resulta más fácil entenderse, y que por lo tanto, que la faena salga bien.

Ahora bien, cuando salgamos al mundo laboral, ya sea en el ámbito del diagnóstico educativo, o en cualquier otro de los que nos permite esta carrera, tendremos que trabajar en coordinación con otras personas, a no ser que tengamos la gran suerte de llegar a lo más alto en una organización (cosa difícil en los tiempos que corren…). Pues bien, como eso pocas veces será así, o al menos, nos costará un tiempo conseguirlo, tenemos que estar preparados tanto en conocimiento como en habilidades para poder formar parte de un grupo de trabajo.

Creo que en todo grupo tiene que existir una cultura de base común, o unos valores y normas de referencia, sea de forma ímplicita o explícita, pero cuando se trata de un grupo de nueva formación, o bien, entramos nuevos en él, desconocemos todos estos aspectos que nos llevarían a una mejor integración, y por consecuente, una mejor realización.
Es por ello, que desde mi punto de vista, es todo un reto conseguir que algo salga bien, cuando hay varias personas implicadas, ya que no debemos olvidar que cada una proviene de un sitio diferente, se ha formado de manera diferente y su experiencia profesional puede distar mucho entre sí.
Además, si a todo esto sumamos uno de los temas de la asignatura, el diagnóstico, aún se añaden complicaciones, puesto que cada persona corre el peligro de caer en la subjetividad y por lo tanto, hacer que aparezcan mayores diferencias.
Un ejemplo claro de lo difícil que es trabajar en grupo lo vimos en la película 12 hombres sin piedad, ya que les costó mucho ponerse de acuerdo, puesto que también estaban tratando con personas, y entre ellos eran muy diferentes. 

Por todo esto, pienso que debemos formarnos de igual manera en lo referente a habilidades como en lo que refiere a contenidos, y creo que el paso que ha dado la universidad potenciando el trabajo en grupo, puede ser una buena manera. De esta manera, podremos llegar a trabajar como los ladrones, favoreciendo el trabajo en grupo y conseguir que el campesino que llevamos dentro (el individualista y el que mira por su propio bien) desaparezca, pero siempre de manera positiva y sin perjudicar a nadie, claro está. Mi mayor preocupación, en la que he reflexionado a lo largo del curso, es no saber cómo llegar a ser una buena ladrona…



domingo, 8 de enero de 2012

Grita!

La demanda en una canción





He elegido la canción de Grita del grupo Jarabe de palo puesto que creo que refleja muy bien uno de los temas que hemos tratado en la asignatura: la demanda.
De manera resumida podríamos decir que la canción quiere transmitir la idea de que cuando a alguien le sucede algo ha de buscar ayuda, y no tener miedo ni vergüenza de explicar lo que le pasa, ya que siempre habrá alguien dispuesto a escucharle.
Me ha hecho pensar en el tema de la asignatura, sobretodo por la idea de la escucha activa hacia los demás, aspecto indispensable cuando hablamos de diagnóstico o análisis de situaciones.
Lamentablemente, siempre hablamos de la importancia de escuchar, de prestar atención cuando nos explican algo, y sobretodo cuando estamos tratando de averiguar que sucede, por ejemplo, cuando nos dicen que un niño presenta dificultades en el aprendizaje, ya que en este caso tendríamos que realizar entrevistas, observaciones…
Pero a la hora de la verdad no somos tan buenos oyentes como nos pensamos, o como podríamos serlo, ya que pocas veces nos entrenan en esta habilidad.

Considero importante que cuando suceden estas situaciones, las personas que realizan la demanda se sientan escuchadas, para que realmente se relajen y nos expresen todo lo que tienen en su interior. Además, si mostramos que realmente estamos atentos, le damos (pero también nos damos), la oportunidad de que la persona se acerque más a nosotros, y creemos un vínculo que facilitará la faena.

Pero no solo podemos aplicar esta importancia en el ámbito profesional, sino que también es importante saber escuchar el grita de nuestros amigos y la gente que nos rodea, puesto que saber escuchar y dejar hablar a los demás no solo denota madurez mental y afectiva, sino que nos ayudara a aceptar a los otros, sin prejuicios y con tolerancia. Es decir, nos puede ayudar a equivocarnos menos, ganar amigos y oportunidades.

¿Cuántas veces habremos dicho “le hablo a la pared”? Es una pregunta que muestra que no nos gusta que no nos escuchen cuando estamos explicando algo. Pero realmente hay que hacerse la pregunta a uno mismo y saber si de verdad nosotros hacemos de pared cuando alguien nos explica algo. A veces, desconectamos en una conversión ya que no nos gusta lo que nos dicen, o parece aburrido, o bien por miedo a no saber qué decir, cuando en realidad muchas de las personas que piden escucha no necesitan un consejo, sino simplemente (o en función de cómo se mire, algo no tan simple), alguien que les preste atención. Además, nos olvidamos que a menudo, podemos escuchar para aprender…

También resulta curioso diferenciar entre hablar con los demás y escuchar, puesto que actualmente, y más con el avance de las tecnologías, vivimos comunicados con los demás día y noche, pero poco a poco se está perdiendo algo muy importante, el contacto directo con las personas, que hace que sea una tarea mucho más sencilla la de escuchar .

En conclusión, creo que sea cual se el ámbito del que hablemos, debemos aprender a escuchar activamente, sin interrumpir a quien nos habla, demostrando interés y calidad en la atención, y que las personas que se dedican al ámbito del diagnóstico han de saber que, a pesar de no estar definida como una herramienta o instrumento para diagnosticar, la escucha es algo transversal en todo este proceso. 

jueves, 5 de enero de 2012

Diagnóstico etiquetado




He elegido este vídeo para esta entrada ya que considero que ilustra de manera humorística uno de los problemas que creo que existe en el diagnóstico por parte de los psicólogos, en el que he pensado a lo largo de la asignatura, ya que ha sido un tema recurrente, y éste es el etiquetado.

Es cierto que el hecho de etiquetar no es algo negativo que ocurra solo en psicología o a la hora de hacer diagnósticos educativos, sino que es algo que ocurre en la cotidianidad de nuestras vidas, pues continuamente estamos prejuzgando, nos dejamos guiar por las apariencias de los demás, no nos esforzamos en conocer más profundamente a alguien cuando de primeras no nos gusta…
Pero no es algo tan simple, aunque a la vez peligroso, como parece, ya que si trasladamos este etiquetaje a ámbitos profesionales como el de la psicología, la cosa se complica, al menos a mi parecer.

Hoy en día es muy común oír a un profesor de escuela decir que cierto alumno muestra unas conductas propias de TDAH ya que está muy inquieto en la silla, o bien, escuchar a alguien decir que la vecina de arriba está anoréxica, o que como nuestro amigo siga así caerá en depresión.
Estos son algunos de los ejemplos que nos muestran que términos profesionales de este tipo se usan frecuentemente en la sociedad. Ahora bien, este desconocimiento social que nos lleva a poner también etiquetas de este tipo es mucho más grave cuando se produce por parte de los expertos en la materia.

Probablemente, la justificación de que suceda esto nos lleva justo al lado opuesto de la ignorancia social que he comentado, es decir, al exceso uso de profesionalidad, que roza la línea de la superioridad en algunas ocasiones. Con esto quiero decir que, a menudo, psicólogos, pedagogos, maestros…en fin, personas que profesionalmente se dedican a realizar diagnósticos educativos (ámbito en el que me centraré dado que estamos en pedagogía), creen poseer la verdad absoluta, y por ello, basan un diagnóstico o una evaluación en una simple palabra, como ocurre en el vídeo que he subido. Desde mi punto de vista, creo que es un error grandísimo, pues creo que denota poco interés real por la profesión, así como incompetencia, y es una manera rápida de expresar una serie de características de una persona, pero sobretodo, es una generalización que no nos aportará ninguna respuesta o solución útiles, es más, creo que aporta unos cuantos problemas añadidos.

Un ejemplo de ello se puede ver de manera irónica en el caso del vídeo, cuando un hijo le dice a su madre a modo de excusa que sufre una enfermedad, hecho que hace que la actitud de la madre sobre le hijo cambie. Es decir, creo que el hecho de dar un nombre científico a las cosas nos puede dejar más tranquilos, pero no nos aporta nada positivo ya que esto puede provocar aún más desajustes emocionales, cambios en el entorno… y por consecuente, aunque mal quede decirlo, invertir más tiempo y dinero en realizar más sesiones en las que supuestamente un especialista nos ha de servir de ayuda.

Creo que la posible solución a toda esta problemática, es por un lado, individualizar, como hemos visto a lo largo de la materia, puesto que cada persona es un mundo, y aunque puedan haber características comunes por lo que respecta a algunos diagnósticos, hay que tener presente las que son propias a cada individuo, y de esta manera estaremos siendo mejores profesionales; aunque, la mejor solución es saber encontrar el puno medio entre la especificidad y la generalidad, a pesar de no ser tarea fácil.
No precipitarnos, usar palabras llanas, dejar de lado los tecnicismos…también puede ser una buena solución, es decir, todo lo contrario a lo que pasa en las escenas que aparecen.

Cabe decir que el vídeo es una exageración, pero a pesar de ser una ficción, es algo que en cierto modo se acerca a la realidad, y es por ello que lo he cogido. Es cierto que no siempre es así, y que existen grandes profesionales, pero socialmente hay una visión errónea generalizada de la problemática que he explicado, es decir, que los psicólogos pocas veces sirven de ayuda real, hecho que también muestra el recurso que he añadido.

Por otro lado, y enlazando con el tema que empezaba este comentario, puedo decir que a nivel personal he trasladado a mi realidad todos estos aspectos que hemos trabajado en la materia y la gran conclusión sobre la que he reflexionado es que deberíamos aprender a dejar de lado los prejuicios antes de tiempo para así abrirnos puertas y metas. 

miércoles, 4 de enero de 2012

Las bandas callejeras como grupo organizado




Cuando empezamos en clase a hablar sobre el tema de los grupos, el diagnóstico en ellos, el análisis de los roles… lo primero con lo que lo relacioné fue con el esfuerzo que normalmente hacemos las personas para entrar y encajar en los grupos, a pesar de tener que cambiar cosas imprescindibles como nuestros pensamientos, nuestras costumbres, e incluso atentar contra nuestros principios (mentir, actuar negativamente…).

Hoy en día existen muchos estilos sociales, así como clases o estatus, algunos más abiertos, otros más cerrados, e incluso los hay que son elitistas, o que tienen una organización y rituales propios que hay que seguir para poder formar parte de ellos y mantenerse dentro. Algunos ejemplos son las sectas o bien, el que trata el vídeo que he insertado aquí: las bandas latinas.

He elegido centrarme en este tema porque a mi parecer ilustra muy bien todo lo que hemos ido viendo en la asignatura respecto a este contenido. Más allá de los conflictos que se explican en el vídeo, podemos ver como se habla de leyes, ritos, castigos, símbolos, fidelidad, roles (el rey y los hermanos)… Es decir, diferentes elementos que caracterizan a este tipo de grupos, y que podrían ser la base de un gran análisis puesto que, aunque tristemente sean grupos violentos que han cometido actos delictivos de todo tipo, como grupo tienen muchos aspectos internos interesantes. Además, elementos muy característicos dentro de un grupo, y más si estamos analizándolo, ya que como decían Levine y Moreland, el estatus, los roles, las normas y la cohesión son aspectos configuradores de la estructura en el pequeño grupo. 

Otro aspecto que me hace relacionar este ejemplo con lo que hemos visto en la asignatura es el hecho de que externamente podemos observar a un grupo unas cuantas veces y hablar con diferentes miembros, para así extraer nuestras propias conclusiones, pero probablemente si entráramos en contacto directo con el grupo, es decir, de manera interna como miembros, estas percepciones serían muy diferentes, y la estructura inicial que habíamos “detectado” cambiaría por completo. Con esto me refiero a que, desde mi punto de vista, podemos trabajar sobre un grupo e intentar analizarlo, pero difícilmente podremos llegar a conocer la realidad interna de éste, una de las sensaciones con las que me quedo tras haber realizado el trabajo sobre los grupos.

Por otro lado, y sea cual sea el país del que provengan o el nombre que tengan, estos tipos de grupos están formados por personas que se han acogido a él por necesidad, puesto que necesitaban un apoyo y han llegado a permitir que les hagan cualquier tipo de “prueba” para encajar, además de cumplir con una serie de normas y leyes, las cuales si no son cumplidas pueden poner su vida en peligro.
Me resulta increíble ver hasta que punto los seres humanos flexibilizamos nuestra persona por tal de buscarnos un espacio dentro de una comunidad social y hasta que punto somos capaces de modificar nuestra conducta para llegar a lo más alto, a tener el poder de dominación (en el caso del ejemplo del vídeo, para conseguir llegar a ser el “King”).
Pero precisamente quiero remarcar aquí la palabra flexibilizar, ya que haciendo referencia al vídeo, pienso que cuando uno es un niño está sometido a sufrir transformaciones en su personalidad, ya que es algo dinámico que todavía se está conformando a través de los estímulos externos o de diferentes experiencias, mientras que cuando se es más mayor, a partir de la adolescencia, es más difícil que se produzcan estas transformaciones ya que hemos realizado el proceso de maduración y de establecimiento de unas características propias que nos definen. Es por ello que como podemos ver, la mayoría de los que aparecen en el vídeo son ya jóvenes, y teniendo en cuenta la explicación anterior, me lleva a pensar que muchos de ellos simplemente realizan procesos de adapatación para poder encajar, ya que a menudo es difícil ser uno mismo en esta vida.