jueves, 5 de enero de 2012

Diagnóstico etiquetado




He elegido este vídeo para esta entrada ya que considero que ilustra de manera humorística uno de los problemas que creo que existe en el diagnóstico por parte de los psicólogos, en el que he pensado a lo largo de la asignatura, ya que ha sido un tema recurrente, y éste es el etiquetado.

Es cierto que el hecho de etiquetar no es algo negativo que ocurra solo en psicología o a la hora de hacer diagnósticos educativos, sino que es algo que ocurre en la cotidianidad de nuestras vidas, pues continuamente estamos prejuzgando, nos dejamos guiar por las apariencias de los demás, no nos esforzamos en conocer más profundamente a alguien cuando de primeras no nos gusta…
Pero no es algo tan simple, aunque a la vez peligroso, como parece, ya que si trasladamos este etiquetaje a ámbitos profesionales como el de la psicología, la cosa se complica, al menos a mi parecer.

Hoy en día es muy común oír a un profesor de escuela decir que cierto alumno muestra unas conductas propias de TDAH ya que está muy inquieto en la silla, o bien, escuchar a alguien decir que la vecina de arriba está anoréxica, o que como nuestro amigo siga así caerá en depresión.
Estos son algunos de los ejemplos que nos muestran que términos profesionales de este tipo se usan frecuentemente en la sociedad. Ahora bien, este desconocimiento social que nos lleva a poner también etiquetas de este tipo es mucho más grave cuando se produce por parte de los expertos en la materia.

Probablemente, la justificación de que suceda esto nos lleva justo al lado opuesto de la ignorancia social que he comentado, es decir, al exceso uso de profesionalidad, que roza la línea de la superioridad en algunas ocasiones. Con esto quiero decir que, a menudo, psicólogos, pedagogos, maestros…en fin, personas que profesionalmente se dedican a realizar diagnósticos educativos (ámbito en el que me centraré dado que estamos en pedagogía), creen poseer la verdad absoluta, y por ello, basan un diagnóstico o una evaluación en una simple palabra, como ocurre en el vídeo que he subido. Desde mi punto de vista, creo que es un error grandísimo, pues creo que denota poco interés real por la profesión, así como incompetencia, y es una manera rápida de expresar una serie de características de una persona, pero sobretodo, es una generalización que no nos aportará ninguna respuesta o solución útiles, es más, creo que aporta unos cuantos problemas añadidos.

Un ejemplo de ello se puede ver de manera irónica en el caso del vídeo, cuando un hijo le dice a su madre a modo de excusa que sufre una enfermedad, hecho que hace que la actitud de la madre sobre le hijo cambie. Es decir, creo que el hecho de dar un nombre científico a las cosas nos puede dejar más tranquilos, pero no nos aporta nada positivo ya que esto puede provocar aún más desajustes emocionales, cambios en el entorno… y por consecuente, aunque mal quede decirlo, invertir más tiempo y dinero en realizar más sesiones en las que supuestamente un especialista nos ha de servir de ayuda.

Creo que la posible solución a toda esta problemática, es por un lado, individualizar, como hemos visto a lo largo de la materia, puesto que cada persona es un mundo, y aunque puedan haber características comunes por lo que respecta a algunos diagnósticos, hay que tener presente las que son propias a cada individuo, y de esta manera estaremos siendo mejores profesionales; aunque, la mejor solución es saber encontrar el puno medio entre la especificidad y la generalidad, a pesar de no ser tarea fácil.
No precipitarnos, usar palabras llanas, dejar de lado los tecnicismos…también puede ser una buena solución, es decir, todo lo contrario a lo que pasa en las escenas que aparecen.

Cabe decir que el vídeo es una exageración, pero a pesar de ser una ficción, es algo que en cierto modo se acerca a la realidad, y es por ello que lo he cogido. Es cierto que no siempre es así, y que existen grandes profesionales, pero socialmente hay una visión errónea generalizada de la problemática que he explicado, es decir, que los psicólogos pocas veces sirven de ayuda real, hecho que también muestra el recurso que he añadido.

Por otro lado, y enlazando con el tema que empezaba este comentario, puedo decir que a nivel personal he trasladado a mi realidad todos estos aspectos que hemos trabajado en la materia y la gran conclusión sobre la que he reflexionado es que deberíamos aprender a dejar de lado los prejuicios antes de tiempo para así abrirnos puertas y metas. 

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