lunes, 9 de enero de 2012

Un cuento sobre la interdisciplinariedad

Los campesinos desunidos

Érase una vez una comunidad campesina en lo alto de un monte. Aquel año, la cosecha de café fue excelente y cada familia logró recoger una buena cantidad de café. Cuando llegó el tiempo de llevarlo a vender, cada uno de los cincuenta vecinos del poblado, salió por su cuenta a venderlo.

Consiguieron un buen precio en el mercado. Cada uno guardó su plata lo más escondida que pudo, y después de hacer unas compras, regresaron a sus casas.

En el camino, detrás de unos arbustos, estaban escondidos tres ladrones, que iban robando uno a uno a todos los campesinos que regresaban a sus casas. Al llegar a su comunidad, el hombre más viejo de los alrededores, que estaba sentado en la puerta de su casa les preguntó:

- ¿Qué les pasa, compañeros? Esta mañana cuando salieron a vender el café iban con la cara sonriente, y ahora, regresan tristes y apaleados.

Uno de los campesinos le respondió;

- Todo marchaba bien. Conseguimos una buena ganancia por el café, pero al regreso, tres ladrones nos han robado todo lo que cargábamos.

Y el viejo, con voz brava, les dijo:

- ¡Pero cómo es posible, si vosotros sois cincuenta y ellos eran tres!

Y le contestaron:

- Muy sencillo, hermano. Ellos eran tres, pero estaban unidos; nosotros, sin embargo, somos cincuenta, pero estamos desunidos.

Y aquel año, en aquella comunidad, se siguió pasando necesidad.

He elegido este cuento para trabajar un aspecto que hemos visto en el aula, no como tema central, pero es una de las cosas con las que me quedo tras haber acabado el curso: la interdisciplinariedad.

Como sucede en el cuento, un “equipo” de tres personas pudo ganar a uno de cincuenta simplemente por el hecho de estar unidos, es decir, no importaba cuantos eran en cada equipo si todos iban a una y estaban bien organizados.

En la universidad hacemos trabajos en grupo, nos hemos de poner de acuerdo, ha de haber una organización y coordinación entre sus miembros, y hemos de estar todas de acuerdo en lo que hacemos. Pero lo que está claro es que siempre trabajamos con gente que conocemos, y con la que tenemos cierta afinidad, por lo que resulta más fácil entenderse, y que por lo tanto, que la faena salga bien.

Ahora bien, cuando salgamos al mundo laboral, ya sea en el ámbito del diagnóstico educativo, o en cualquier otro de los que nos permite esta carrera, tendremos que trabajar en coordinación con otras personas, a no ser que tengamos la gran suerte de llegar a lo más alto en una organización (cosa difícil en los tiempos que corren…). Pues bien, como eso pocas veces será así, o al menos, nos costará un tiempo conseguirlo, tenemos que estar preparados tanto en conocimiento como en habilidades para poder formar parte de un grupo de trabajo.

Creo que en todo grupo tiene que existir una cultura de base común, o unos valores y normas de referencia, sea de forma ímplicita o explícita, pero cuando se trata de un grupo de nueva formación, o bien, entramos nuevos en él, desconocemos todos estos aspectos que nos llevarían a una mejor integración, y por consecuente, una mejor realización.
Es por ello, que desde mi punto de vista, es todo un reto conseguir que algo salga bien, cuando hay varias personas implicadas, ya que no debemos olvidar que cada una proviene de un sitio diferente, se ha formado de manera diferente y su experiencia profesional puede distar mucho entre sí.
Además, si a todo esto sumamos uno de los temas de la asignatura, el diagnóstico, aún se añaden complicaciones, puesto que cada persona corre el peligro de caer en la subjetividad y por lo tanto, hacer que aparezcan mayores diferencias.
Un ejemplo claro de lo difícil que es trabajar en grupo lo vimos en la película 12 hombres sin piedad, ya que les costó mucho ponerse de acuerdo, puesto que también estaban tratando con personas, y entre ellos eran muy diferentes. 

Por todo esto, pienso que debemos formarnos de igual manera en lo referente a habilidades como en lo que refiere a contenidos, y creo que el paso que ha dado la universidad potenciando el trabajo en grupo, puede ser una buena manera. De esta manera, podremos llegar a trabajar como los ladrones, favoreciendo el trabajo en grupo y conseguir que el campesino que llevamos dentro (el individualista y el que mira por su propio bien) desaparezca, pero siempre de manera positiva y sin perjudicar a nadie, claro está. Mi mayor preocupación, en la que he reflexionado a lo largo del curso, es no saber cómo llegar a ser una buena ladrona…



No hay comentarios:

Publicar un comentario